El pasado domingo 5 de abril, falleció en Perpiñán Ariane Gransac a la edad de 84 años. Activista incansable, artista y figura clave del anarquismo antifranquista, nos deja el legado de una vida intensa y plenamente elegida. La ceremonia de despedida tendrá lugar el 15 de abril en el crematorio de dicha ciudad.
En lugar de dejarnos abrumar por la tristeza de su partida, preferimos recordar la alegría juvenil que irradiaba cuando comenzó su andadura militante hace unos sesenta años, alrededor de 1966, justo después de su valiente participación en el memorable secuestro en Roma del embajador de Franco ante el Vaticano.
De los privilegios a la militancia libertaria
Ariane era hija de un alto ejecutivo de la industria del perfume. Habría podido contentarse con disfrutar de los privilegios de una situación económica acomodada, pero eso no encajaba con su temperamento indómito.
Pronto empezó a frecuentar los círculos anarquistas en París:
Se unió al grupo Émile Henry de la Federación Anarquista.
Frecuentó círculos culturales de tendencia libertaria, donde dio rienda suelta a su faceta como aficionada a la pintura.
Lo que la distinguía era, sin duda, su fuerte personalidad: una mezcla de aguda inteligencia y una inclinación por la ironía ingeniosa y mordaz, capaz de desconcertar a cualquiera, pero que no era incompatible con una gran bondad y una sensibilidad genuina. Su carácter fuerte formaba parte de su encanto.
Diez años en el corazón de la lucha antifranquista
Durante más de una década, se dedicó en cuerpo y alma a la lucha libertaria contra la dictadura. Junto a Octavio Alberola, participó en casi todas las acciones de la Federación Ibérica de la Juventud Libertaria (FIJL), muchas de ellas bajo el nombre operativo de Grupo Primero de Mayo.
Su trayectoria en la acción directa estuvo marcada por la audacia:
1966 (Roma): Participación en el exitoso secuestro del embajador franquista ante el Vaticano.
1966 (Madrid): Viaja en octubre para planear otro secuestro. La operación fracasó y provocó varias detenciones. En solidaridad con los presos, participó en acciones directas del Grupo Primero de Mayo en Londres contra representaciones franquistas.
1968 (Bruselas): Intento de secuestro del embajador de Franco ante el Mercado Común, Alberto Ullastres. Fue arrestada el 8 de febrero antes de concluir la operación.
1974 (París): Ya independiente de la FIJL, pero en solidaridad con Salvador Puig Antich, participa en el secuestro de Baltasar Suárez, director del Banco de Bilbao en París. Fue arrestada el 22 de mayo junto a Alberola en Aviñón.
El compromiso internacionalista y feminista
Tras la muerte del dictador, Ariane continuó su militancia en el movimiento libertario francés y volcó sus esfuerzos en preservar la memoria de los movimientos populares en América Latina. Especialmente en Perú y Bolivia, donde, a través de Liber Forti, estrechó lazos con la Central Obrera Boliviana.
Toda esta intensa actividad estuvo siempre guiada por un firme compromiso con las concepciones anarquistas de la lucha contra el patriarcado, en perfecta consonancia con las orientaciones históricas de Mujeres Libres.
Una vida elegida en libertad Tras cuidar a su madre en París, se instaló definitivamente en Perpiñán en 2007. Sus últimos años estuvieron marcados por un duro deterioro cognitivo tras una severa depresión entre 2013 y 2015, ingresando en una residencia en 2022. Tras casi cuatro años en esa situación, su fallecimiento supuso, de algún modo, una forma de liberación.
Con excepción de ese tramo final, Ariane tuvo la audacia de vivir plenamente la vida que ella misma eligió, desafiando siempre la dominación en nombre de la libertad. Así la recordaremos.
Fuente: Tomás Ibáñez (OCL)


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